18 Aniversario CODE: Techno para perderse y no querer encontrarse

Perderse en Fabrik es una odisea que todos hemos sufrido alguna vez, sobre todo cuando se trata de abrise hueco entre miles de personas ansiosas por escuchar a varios artistas en una misma noche. Pero, ¿quién dice que uno quiera reencontrarse cuando hablamos de escuchar Techno? Hoy os contamos nuestra particular visita al 18º aniversario de Code.

Code 143, celebrada el pasado sábado 13 de noviembre, concluyó como uno de los encuentros más esperados del año. Artistas nacionales e internacionales se agruparon en los 5 espacios de Fabrik para ofrecernos una degustación extensa de lo que significa –literalmente–, «dejarse los pies en la pista de baile».

De 17.00 pm a 06.30 am Fabrik volvía a convertirse en el aclamado punto de encuentro de miles de personas de toda España, e incluso, del mundo: argentinos, italianos, ingleses... se reunían ante las puertas de una de las salas más famosas de nuestro país para sentir lo que significan 12 horas de Techno –con todas sus vertientes– en la capital.

Muy a nuestro pesar –nos vamos haciendo mayores– la hora de entrada tuvo que adelantarse a las 21:00 pm, momento en el que el dúo francés Kas:st se encontraba en la Main Room calentando miles de oídos y pies al unísoso. No del todo contentos con el set que estábamos escuchando –en nuestra opinión, demasiado flojo para lo que corresponde con estos grandes artistas–, acabamos cambiando nuestro ferviente deseo de revivir tracks como "Insomnia" o "Vtopia" por un sonido más contundente y oscuro, presentado por el artista local Roll Dann, que acechaba las entrañas de la sala Satélite a esa misma hora.

Entradas las 22:30h nuestros ojos empezaban a observar un compendio de instrumentos analógicos aglomerados sobre la cabina de la Satélite. El dúo originario de Detroit, Octave One, se disponía a iniciar su cuidado live set para un público que todavía no tenía claro cuál era el mejor momento para empezar a soltar toda su energía. Directos decidimos pasarnos por la sala Club para sentir los aplastantes sonidos de hardtechno & schranz que brotaban de la mano de O.B.I.. Artista que nos hizo viajar por un instante al pasado, volviendo a botar como niños entre un público desbocado a más de 150 bpm.

 

Breve pero intenso, dirigimos nuestros pies hacia la Main Room para situarnos frente a cabina y dejar nuestros tímpanos entre una multitud absorta por el b2b de Flug y Dubfire. Potentes audiovisuales –de la mano de reconocidos vj como Carolina Sainz – eran acompañados a golpe de bombo por un argentino y un iraní poco comedidos, que tenían ganas de enloquecer a su público. Son las 23:45h y los drum kick de la Satélite nos dirigen hacia un sonido más lineal de la mano del artista nacional Joton. Techno oscuro y sensitivo, la mezcla perfecta para inducir nuestros cuerpos hacia un viaje entre lo físico y lo astral.

Cambiamos de rumbo hacia la sala Hangar –antigua satélite–, un paseo que se hace lejano y tedioso, pues vamos perdiendo gente por el camino. Nuestras ansias de verlo todo nos separan de la realidad y nos dejan divididos entre la muchedumbre. En ese recorrido decidimos asentar nuestros pies en los cómodos sofás para recuperar las fuerzas que requieren los enérgicos sets de Daria Kolosova. Pasada la 01.00h entramos por las puertas del infierno –literalmente–, un bofetón de calor humano nos invade de pies a cabeza mientras resuena una intensa y potente mezcla de "Tek 29 - Thomas Schumacher". Daria Kolosova es fuego.

Largo y tendido fue nuestro paso por Hangar, no solo por el penetrante set de Daria, sino también por el de Anetha. Potencia de bmps en estado puro, una selección de tracks old school: ácidos, duros, hipnóticos... Ese tipo de techno absorvente que una vez te agarra no te deja marchar. Así concluía el resto de nuestra noche en una de las salas más calurosas y eufóricas de Code, rodeados de un público con ganas de quemar suela sin importar si sus pies acababan ardiendo en el mismísimo infierno.

   

El cierre no podía ser en otro lugar que bajo los focos de la Satélite. Brutal b2b de Matrixxman y Ø [Phase] a rítmo de bombos rotos y ese groovy techno tan característico de estos dos artistas. Su esplendoroso cierre, con cortes de breaks y electro, fue la forma más deliciosa de relajar las rodillas y abrir los ojos tras casi 12 completas horas de oscuridad.

Si algo no olvidaremos en este 18º aniversario, fue la fuerte calidad de los sets y la sintonía del público. Un Fabrik no del todo abarrotado –gracias a Dios–, pero sí con un público desvivido por la música; se notaba que los allí presentes sabían qué estaban escuchando y porqué. Las primeras quejas de los fieles seguidores de la sesión madrileña, acabaron desvanecidas entre bailes de puros adeptos de la escena electrónica.

«See you soon ravers».