Crónica: No Art y Maudes firman una tarde mágica de house en Madrid

Cada vez nos gusta más un buen tardeo –será la edad–, y si es como el del pasado domingo más aún. Somos de esos que defienden que los bailes ya no solo se resguardan en la penumbra de las salas, y cuando el mercurio sube la luz del día, el césped y el aire libre suman enteros. Llegó la época estival de festival.

Madrid, con un termómetro que ya desafiaba los 30ºC a finales de mayo, se convertía en el lienzo perfecto para una de las alianzas más estimulantes de la temporada: el primer desembarco de la exclusiva plataforma holandesa No Art en el anfiteatro del Parque Enrique Tierno Galván, respaldada por la experiencia sobre el terreno de Maudes Festival. Tras dos jornadas donde la promotora local ya había dejado el listón alto con nombres como 2manydjs, Âme, Argy o Alex Wann, esta tercera fecha se presentaba como el recordatorio de que nuestra ciudad no solo consume vanguardia europea, sino que sabe cómo cobijarla y hacerla sudar en su propio patio trasero. El público respondió, con gente de distintos rincones del continente –mucho inglés y holandés– para firmar un notable sold out.

Maudes Festival sigue creciendo un año más en el Tierno Galván
Tras una exitosa primera jornada con unos excelsos 2manydjs, Maudes acogerá los sonidos melódicos de Argy en The Green Nation y el sonado debut en Madrid la propuesta minimalista de No Art.

Así repasamos la previa

En lo estrictamente musical, la jornada funcionó de lo lindo para una tarde bien disfrutona. Ya cruzando las puertas del recinto, un ilustrado en la materia como Bifeis nos recordaba que una realidad incontestable: el house de los 2000 ha vuelto con una fuerza descomunal en este 2026. Los encargados de calibrar la presión sonora desde primera hora de la tarde fueron Rooléh y Silvie Loto, sirviendo un house envolvente y de alta escuela que preparó el terreno de forma impecable para lo que se nos venía encima.

El primer gran punto de inflexión de la tarde lo firmaron Prospa. La propuesta del dúo británico nos gustó muchísimo. A pocos días de lanzar su álbum debut en Circoloco, rompieron moldes con un dinamismo hipnótico y brutal, para muestra, "Baby" o ese bombazo llamado "Free Your Mind" –que da nombre al largo– estallando en el tramo final. Jugones. Justo después, Josh Baker –llegado directo de su idilio veraniego en Ibiza– asumió el testigo con la madurez de un selector infalible que esta temporada quiere terminar de consagrarse. El mancuniano entendió a la perfección que su rol pasaba por cohesionar la tarde sin quemar demasiada zapatilla antes de tiempo. Aunque su set se percibió algo lineal en el bloque central, supo gestionar la energía con una contención elegante, espoleando y agitando a la pista justo cuando el público lo demandaba con bangers como el "Party All The Time" de Sharam. Sabe muy bien lo que se hace el bueno de Josh.

El arco refleja de día [No Art]

Fue el momento idóneo para fijarse en las costuras del recinto. Porque donde hacía menos de 24 horas Argy había cerrado la primera jornada del fin de semana bajo la ya icónica cabeza de Maudes y su concepto anual The Green Nation, el escenario había mutado por completo. La promotora local supo dar un paso atrás en su ornamentación habitual para abrazar la pulcritud estética del sello de Ámsterdam, pero ejecutando de forma impecable la logística. Chapó absoluto por las mejoras estructurales frente a otros años. Aún manteniendo la disposición general, demostraron saber evolucionar en los puntos aparentemente sencillos pero clave: sonido nítido y potente, nuevas zonas de sombra y puntos de agua continua mantuvieron el vibe fresco ante el calor asfixiante, mientras que la agilidad en las barras y unos accesos rápidos a los baños evitaron las siempre temidas esperas a riesgo de perderte algún temazo.

Esa inteligencia organizativa se tradujo en el gran acierto escenográfico de la jornada: la sobriedad radical de la cabina. Presidida por el ya icónico e imponente arco espejado característico de la marca, la estructura no se limitaba a reflejar el entorno de forma pasiva, sino que prestando una mínima atención veíamos cómo mutaba de forma orgánica al son de las frecuencias. Vibrante. Ni una sola pantalla LED decoraba el anfiteatro –una tendencia al alza que agradecemos enormemente después de la saturación de los últimos años–, y lo más reconfortante es que en ningún momento las echamos de menos. El minimalismo bien entendido no necesita de más.

Con la llegada de los headliners, el volumen subió un punto arriba para ponernos a todos firmes y marcar territorio. Sin embargo, al poco de arrancar el set de ANOTR, un apagón inesperado dejó al Tierno Galván sumido en un silencio gélido. Fueron unos minutos breves de miradas atónitas y murmullos en la pista. Resuelto con diligencia por el equipo técnico, el dúo neerlandés devolvió rápido a los miles de pares de pies a la senda del baile soltando un latigazo en forma de "24 (Turn It Up)" que disipó los fantasmas de golpe. Buen ambiente de baile y jolgorio había en el parque madrileño, tanto en la pista como en el abarrotado backstage –su propia 'casita'– que tenían los djs a sus espaldas.

El arco brilla de noche [No Art]

Y si hablamos del álbum de Prospa, cómo no hacerlo del 'Withness' de ANOTR que promete ser uno de los lanzamientos más destacados del año, y con razón. Qué alma tiene su música –el momento "Like It" se nos quedó grabado en el corazón–, y qué gusto da encontrarla en una escena a veces tan mecánica y repetitiva. El resto del set, in crescendo, fue una demostración de cómo gestionar una pista de forma orgánica con música nueva, su maravilloso 'On A Trip', algunas vocales en castellano que siempre cuelan e himnos conocidos –sí, también de los 2000s como "At Night"– para mantener la vibra y atención en todo momento.

Todo esto mientras terminaban de ocultarse los últimos rayos de sol tras los árboles, en un entorno naturalizado que le iba como anillo al dedo a la propuesta sonora. Un viaje musical que nosotros disfrutamos en comunión junto con otros amigos y compañeros de medios y escena, y que culminó en un cierre tan épico como previsible que encadenó "Relax My Eyes" con "Talk To You". Una declaración de dónde vienen y hacia dónde están yendo. Sea donde sea, seremos testigos. Queremos repetir otra tarde tan divertida como la que vivimos.

Un salto a las Islas Canarias

La cosa no termina aquí, al menos este verano. El 25 de julio, Maudes aterriza por primera vez en Las Palmas de Gran Canaria con Echoes of Atlantis, una nueva experiencia frente al mar que amplía el universo del festival sin diluir su esencia.

La Plaza de la Música Jerónimo Saavedra acogerá a 10.000 personas en una jornada que se extenderá hasta la madrugada y que contará con nombres como Fisher, Syreeta, Les Castizos, Vira y Pablo Fierro, quien firmará el closing set.