Epidemia festivalera en España

“Año 2014. Los festivales caen uno tras otro en España. Es una epidemia que puede llegar a acabar con ellos. Parece expandirse sin remedio, se acerca el fin de los macro-eventos… ¿Sobreviviremos?”
 
 
Como si de una peli post-apocalíptica se tratara. Ese parece el estado actual del festivaleo español. Se acaba el verano y toca hacer balance. Y muy a nuestro pesar, este es muy lejano de lo que nos gustaría contaros. Una auténtica epidemia ha ido acabando con muchos de los festivales que debían poblar nuestra península durante la época estival. Electroniko Talavera, Sferic Festival, Campoamor Music Festival o más recientemente Fermaz Festival son algunos de los que han sucumbido. Incluso algunos ya consolidados y que han dado grandes alegrías durante varias ediciones como Electrobeach también han caído. Mención especial merecen los valientes hijos de puta sinvergüenzas al mando de Motor Sound Festival y todos los eventos de la promotora XLR Music, que después de cancelar se dieron el piro sin dejar huella. Incluso festivales más que consagrados como Monegros se vieron cuestionados en exceso, aunque esto es otra historia muy diferente.
 
¿Pero a que puede deberse esto? Como hemos dicho muchas veces, Spain Is Different. Aquí cada uno barre para su casa como se dice generalmente. El dinero prima por encima del resto de intereses, como pueden ser la música, las infraestructuras, la seguridad o lo más importante de todo… el público. Porque sin el respetable de tu lado, no puedes llegar a ningún sitio. Y si tienes el favor del público, el éxito (y por ende, el dinero) vienen sólos. En principio puede parecer una fórmula sencilla, pero no se aplica como debiera.
 
Pequeños festivales (muchos demasiado cercanos en espacio y tiempo) caían uno detrás de otro en vez de buscar una alianza entre sí mismos que pudiera asegurarles mejor cartel, mayor número de asistentes, menores riesgos y mejor margen de beneficio. Veíamos día a día ‘novedades’ que consistían en casi mismo cartel, misma apuesta y misma idea en cada pueblo de España (Showtek ya deben de saber español a la perfección y The Zombie Kids deben tener casas por toda la península). Y ese no es el camino a seguir. Como le ha pasado al EDM a mayor escala, un boom descontrolado que parecía una inagotable fuente de riqueza pero que realmente estaba abocada al fracaso. Así ha sido.
 
Por desgracia, la excesiva avaricia de los promotores no ha sido el único obstáculo presente. Y es que las autoridades y el poder político no dan excesivas facilidades a que se celebren este tipo de eventos. Tras varias malas experiencias, destacando una que todos tenéis en mente y que acabó con la vida de varias jóvenes en la capital, parecía que sería el fin. El fin de los festivales como los conocíamos hasta la fecha.
 
En España siempre se ha visto a esta cultura como algo oscuro, peligroso y decadente. Un tema tabú y dubitativo en muchos casos. Pero esto dista mucho de la verdadera cultura que gira en torno a estos multitudinarios acontecimientos en otros países, tomando como grandes referentes a Holanda o Alemania, donde hasta cuentan con un fuerte apoyo de las instituciones. Sirva de ejemplo la presencia del rey del trance en la coronación del último Rey de Holanda, algo impensable en nuestro país. Extrapolable más allá de la cultura festivalera a la verdadera cultura de club, a la verdadera cultura de la música electrónica. Esa que tanto escasea en nuestro país. Estamos a años luz de unos países que no distan tanto geográficamente. Tan cerca y tan lejos.
 
Pero no todo es negativo, no todo se hace mal en España. No pretendemos ser fatalistas. Como si de la película de Wall.E se tratara, aún se pueden encontrar brotes verdes entre tanta ruina. Aún hay proyectos que bien merecen la pena y que quieren consolidar los verdaderos festivales en la Península. Festivales que quieren, de una vez por todas, establecer una cultura electrónica verdadera que debemos apoyar, impulsar y mantener. España aún tiene mucho que ofrecer. Sólo hay que tener buen ojo a la hora de elegir, sólo hay que saber dónde centrar los esfuerzos, sólo hay que pensar en el bien común más allá del bolsillo y orgullo propio.
 
 
“Año 2016. España se recupera de la epidemia. Después de estar al borde de la extinción, los festivales vuelven a hacerse fuertes en la Península. La verdadera música electrónica vuelve a ocupar su trono. Seguiremos informando.”