Snowdaze hace temblar el Pirineo en su esperada segunda edición

Hace unas semanas asistimos a un festival singular: Snowdaze. Podría haber sido uno más, pero si a cada evento hay algo que lo caracteriza, a este espectáculo de música electrónica lo hace su entorno único: lo alto de las montañas de Astún-Candanchú. Con una asistencia de más de 5.000 personas durante los días, la segunda edición de Snowdaze —el debut fue previo a la pandemia— se coloca en el mapa de festivales de invierno a tener en cuenta.

Viernes 17

Había tensión antes del inicio, pues el festival era totalmente a descubierto y el clima amenazaba con descargar precipitaciones durante todo el fin de semana. Si bien el tiempo no terminó de acompañar, tampoco empañó el festival (además, el ir equipado con ropa de montaña tiene sus ventajas en estos casos), y siendo sinceros, bailar el remix de "La Mezcla" o "Te Quiero" de Paul Kalkbrenner bajo un intenso aguacero tiene su magia.

Un escenario bastante impactante nos recibía al llegar al festival, con luces que nos marcaban el camino. La primera noche del viernes la firmaba un showcase de la mítica sesión madrileña Space Of Sound, con sus residentes habituales y Paul Kalkbrenner como headliner de la primera jornada en su primer set en una estación de nieve española. Ismael Rivas nos sirvió nuestros primeros bailes, y a medianoche el alemán tomó los mandos al son de "No Goodbye" como pistoletazo a dos horas de música con sello propio donde fueron desfilando todos sus éxitos, "Sky And Sand" —que sonaba más a "Sky And SNOW"— al cierre incluido.

Cerraron la noche Herrera B2B con José Fajardo, sirviendo mucho groove housero —que bien nos entró "Vacaciones En Chile" de Ilario Alicante— hasta un último suspiro de "Renegade Master". A la mañana siguiente leímos críticas en las redes, con gente que pedía mayor crudeza para el cierre, pero nosotros lo disfrutamos como niños.

Sábado 18

La segunda y última jornada del festival tenía un claro reclamo: Oro Viejo by Dj Nano. El proyecto referente de la música remember en nuestro país, donde el espectáculo audiovisual y la energía incombustible de Dj Nano son clave.

Con algo más de frío que el día anterior —incluso vimos algún pingüino danzando, aunque fuese disfrazado— y una lluvia fina e intermitente, tocó ponerse a bailar para entrar en calor. Qué lástima perdernos a Dj Marta, pero el sonido Scorpia de Frank Trax —aunque no convenció el cierre con "House Of House" vs "Wonderwall"— nos sirvió de gran aperitivo a las tres horas de Dj Nano. El madrileño apareció en escena y pronto cogió el micro con su reverb correspondiente para transmitir la alegría de, tras tres años de espera, poder al fin celebrar Oro Viejo en la nieve. Fueron desfilando los hitazos clásicos —"Turn The Tide", "Space Melody", "The Bells", "In My Eyes"... dedicando "Flying Free" al organizador— hasta un cierre tan previsible como ansiado, encadenando una vez más "Let The Light Shine In" con "Lover Why". Si de normal pone la piel de gallina, aún más a más de 1.5000 metros de altura.

El broche final corrió a cargo de Vicente One More Time, subiendo las pulsaciones como no podía ser de otro modo. Bajo una nevada, sonó "Los Indios", sonó una canción de su último disco, sonó un remix a "Zombie" de The Cranberries al cierre... bueno, este no llegó a sonar, pues un cierre de los más bruscos que recordamos nos dejó a muchos expectantes a ver si había más mientras a las 4:00 en punto ya nos desalojaba la seguridad y nos marcaba el camino de salida.

Conclusiones

Nos encantaría que el festival se celebrase de día, para poder disfrutar más del maravilloso entorno donde se ubica y una temperatura más sosegada —de hecho, de día nos llegó a hacer sol y calor primaveral—, pero entendemos que es incompatible con el funcionamiento de la estación de esquí. La parte visual destacaba con varios recursos, pero a nivel sonido echamos en falta un punto más de potencia (ojo, sin necesidad de producir aludes) dado que tenías que ir muy adelante para tener una experiencia óptima. El funcionamiento de las barras y la atención del personal era fluida, y en la zona VIP (aunque nosotros somos más de bajarnos al barro) se agradecía el contar con una mesita para apoyar el refresco y los calefactores allí dispuestos. A nivel transporte, al haber asistido en vehículo privado no podemos opinar sobre el funcionamiento de las lanzaderas.

En conjunto, Snowdaze sobrevive al clima y cumple con nota en su segunda edición, ofreciendo un gran espectáculo audiovisual con artistas constrastados, e incluso una experiencia más completa a aquellos que quieran aprovechar el fin de semana para esquiar de día. Eso sí, hay que guardar fuerzas para la noche... que digan lo que digan, bailar es mejor deporte que esquiar.


Agradecer a la organización, en especial a Rocío y Gustavo por su atención y ayuda. Y de paso, dedicar esta crónica a nuestro compañero Fernando. Festivales premium para gente premium con amigos no premium. Espíritu Keler.