Brunch Electronik Festival 2026: un festivalazo más allá de la música

Brunch Electronik Festival 2026 sorprendió con una potente programación electrónica, grandes escenarios, talento local y una experiencia que va mucho más allá de la música.

Brunch Electronik Festival 2026: un festivalazo más allá de la música
Brunch Electronik Festival 2026 en el Parc del Fòrum de Barcelona con público disfrutando de la música electrónica.

Desde luego, si algo nos distingue a quienes amamos la música electrónica es que pocas cosas nos frenan cuando queremos disfrutar de nuestros artistas favoritos. Ni siquiera el calor del agosto barcelonés. Y este fin de semana, Brunch Electronik Festival 2026 me ha tocado poner a prueba esa teoría.

Reconozco que no soy especialmente de grandes festivales. Quienes me conocen saben que me gustan mucho más los formatos pequeños, las propuestas intimistas y aquellos proyectos que se mantienen un poco más alejados de lo popular o lo mainstream. Pero también soy melómana, clubber y raver, y creo que cerrarle la puerta a una propuesta simplemente porque, a priori, encaja menos con mis gustos sería perderme demasiadas cosas interesantes.

Así que este fin de semana me planté en el cemento del Parc del Fòrum de Barcelona para descubrir qué tenía que ofrecer Brunch Electronik Festival.

Celebrado del 7 al 9 de agosto, el festival reunió a más de 65.000 personas y más de 90 artistas en una de las grandes citas de la electrónica del verano barcelonés.

Y ya vivida la experiencia, puedo decir que me lo he pasado como una autentica enana.

Un festivalazo en el cemento del Fòrum

Empezaré por algo que quizá parezca poco interesante pero que a mi me dejo unos instantes contemplando la explanada del Fórum el viernes cuando llegue...

La extensión del recinto y la organización fueron de las primeras cosas que me llamaron la atención. Todo me pareció bastante bien pensado y, teniendo en cuenta la cantidad de personas que se concentran en un espacio así, la circulación resultó mucho más cómoda de lo que esperaba. Es un gran punto a favor, por que como ya os he dicho los grandes festivales me agobian más que otra cosa, y en esta ocasión no ha sido así para nada. Todo el finde ha sido puro fluir sin aglomeraciones ni agobios.

También me sorprendió muchísimo el sistema sonido.

Y no hablo únicamente de que sonara bien. Conseguir que los diferentes escenarios convivieran sin que los sonidos de los diferentes escenarios se mezclaran ha debido ser una obra de pequeña ingeniería.

Había seis escenarios principales, además de algunas instalaciones más pequeñas repartidas por el recinto, como Bridge 48 y otros espacios vinculados a marcas, donde también encontramos propuestas musicales con un ambiente bastante más íntimo.

Y aquí aparece un aciertos de Brunch: puedes estar en un festival enorme y, aun así, encontrar pequeños rincones donde vivir una experiencia más cercana al clubbing que a un festival .

Zonas de descanso y experiencias del recinto durante Brunch Electronik Festival 2026.

Cuando el sol ya empieza a descender...

Voy a ser sincera: dejo para los más jóvenes eso de enfrentarse a las horas de máximo calor sobre el cemento del Fòrum.

Mis dos jornadas empezaron alrededor de las 19 h. Tengo que admitir que me dio bastante rabia perderme algunas actuaciones que tenía apuntadas para mas temprano, aunque por suerte una buena parte de los artistas que quería ver actuaban a partir de esa hora.

Para los valientes que se aventuraron a horas donde el calor todavia aprieta, la organización había preparado bastantes recursos para combatir las temperaturas: zonas de descanso, puntos de hidratación con agua gratuita, fruta repartida por diferentes puntos del recinto y otras medidas para hacer más llevaderas esas horas de calor.

Yo agradecí especialmente encontrar fruta gratis. También podías pedir crema solar en las barras, algo que me parece de esas pequeñas cosas que demuestran que alguien ha pensado realmente en cómo vas a pasar el día allí.

El viernes, además, llegamos directamente desde fuera de Barcelona y fuimos en coche. Me preocupaba un pelín el tema del aparcamiento por la zona, pero finalmente fue mas fácil de lo esperado. Desde la organización, nos habían enviado previamente una encuesta de movilidad, cosa que dice bastante de la voluntad de entender cómo se desplaza su público y cómo puede mejorar este aspecto.

Y hablando del público, aquí me llevé otra sorpresa.

Escenario principal y espectáculo de luces durante Brunch Electronik Festival 2026

Barcelona estaba muy presente

Durante el festival fui haciendo un pequeño sondeo improvisado entre los asistentes con los que iba charlando y me encontré con muchísima gente de Barcelona y alrededores.

Después, la nota de clausura confirmó lo que había percibido: el 80 % de las 65.000 personas que asistieron al festival eran público local.

Es un dato especialmente interesante porque diferencia a Brunch de otros grandes festivales que tienen una orientación mucho más marcada hacia el turismo musical internacional.

Brunch es grande, sí. Pero sigue teniendo un vínculo bastante evidente con Barcelona.

Brunch Electronik 2026: música para todos los gustos

Musicalmente, poco se le puede reprochar. El cartel de esta edición consiguió reunir nombres fundamentales de la historia de la electrónica con algunos de los artistas más interesantes del panorama actual y una importante presencia de talento emergente. Desde el techno más oscuro y contundente hasta el house, el R&B, el melodic techno o propuestas híbridas difíciles de clasificar.

Y precisamente por eso me dio bastante rabia llegar tan tarde. Había artistas que tenía muchas ganas de ver y que se quedaron fuera de mi recorrido por culpa de ese pequeño detalle llamado "agosto en Barcelona".

El viernes llegamos con un objetivo bastante claro: Cassius y Kaytranada, ambos en formato live en EuphoriK by Estrella Damm.

Empezamos con Cassius, y aquí creo que merece la pena hacer un pequeño paréntesis porque lo que hay detrás de esta actuación es especialmente simbólico.

Cassius fue uno de los proyectos fundamentales de la French Touch, formado originalmente por Philippe “Zdar” Cerboneschi y Hubert “BoomBass” Blanc-Francard. Tras la muerte de Zdar en 2019, parecía que la historia de Cassius había terminado. Pero en 2024, después de comprobar la reacción del público cuando recuperaba clásicos como Feeling For You o I <3 U SO durante sus sesiones, BoomBass decidió recuperar el nombre y volver a ponerlo en las pistas de baile. El regreso se produjo con una nueva etapa de Cassius liderada por él y acompañada por amigos y nuevos talentos. Su actuación de Brunch fue uno de los dos únicos conciertos de Cassius en España durante 2026.

EuphoriK era, sin duda, el escenario perfecto para ello.

Situado en el gran auditorio del Fòrum, era probablemente el espacio más espectacular del festival por tamaño y producción. Las pantallas, las luces y la propia arquitectura del recinto hacían que los lives adquirieran una dimensión monumental.

Después llegó Kaytranada, otro de los grandes reclamos de esta edición. El productor canadiense ha construido un sonido muy reconocible mezclando house, funk, hip-hop y R&B, una combinación que consigue algo que a mí me encanta: hacerte bailar sin necesidad de recurrir constantemente a grandes dosis de BPM. Kaytranada ofreció en el festival su única actuación de 2026 en la península, que fue un despliegue de luces y pantallas donde lo pudimos ver desplegando todos sus recursos.

Rødhåd en directo durante Brunch Electronik Festival 2026 en el escenario Iconik by Yamaha.

Fuimos haciendo escapadas a otros escenarios y pudimos ver un rato de Rødhåd en Ikonik by Yamaha, uno de los nombres más reconocibles del techno alemán contemporáneo. Su sonido profundo, oscuro e hipnótico representa esa vertiente del techno que construye tensión sin necesidad de correr constantemente.

Después llegó Jeff Mills.
Y aquí voy a ser sincera, y voy a lanzar una opinión que puede ser impopular: con todos mis respetos hacia una auténtica leyenda del techno de Detroit, cuya trayectoria ha sido fundamental para la evolución del género, su sesión me resultó plana y un poco aburrida.

Y para acabar la noche volvimos a EuphoriK para encontrarnos con Paul Kalkbrenner.

Y aquí sí, aqui vino cuando me emocione y se me pusieron todos los pelos de punta. Kalkbrenner es uno de esos artistas que han conseguido llevar el techno melódico y emocional a públicos mucho más amplios sin dejar de tener una identidad propia. Para muchos estará inevitablemente asociado a Berlin Calling y a Sky and Sand, pero verlo en directo, en un escenario de las dimensiones de EuphoriK, es otra historia.

Con este cierre maravilloso, nos fuimos a casa con el corazón lleno y una sonrisa en la cara.

Paul Kalbrenner en directo durante Brunch Electronik Festival 2026 en el escenario Euphorik by Estrella Damm.

El sábado empezo más pronto y acabó más tarde...

Al día siguiente, y ya con transporte publico, conseguimos llegar un poco antes y pudimos disfrutar de una hermosa puesta de sol en el Fòrum.

Y si ya de por sí ver cómo cae el sol sobre el Mediterráneo desde allí es una experiencia maravillosa, sumarle el live de Acid Arab pues ya nos pasamos el juego...

El proyecto parisino lleva años construyendo una identidad muy particular a partir del encuentro entre la música electrónica de club y sonidos del norte de África y Oriente Medio. Hay acid, house, techno y ritmos árabes, pero sobre todo hay una personalidad muy unica y reconocible. Acid Arab también ofreció en Brunch su único concierto en España durante 2026.

Para mí fue lo mejor del festival.

Ese momento en el que empieza a caer el sol, miles de personas alrededor van llenando la pista y Acid Arab haciendo lo suyo fue probablemente la experiencia más redonda que me llevé de Brunch.

Después nos refugiamos un rato en Harmonik, donde pudimos disfrutar de dos b2b que me parecieron especialmente frescos, divertidos y bastante imprevisibles: Amémé b2b LP Giobbi y Âme b2b Trikk.

Amémé b2b LP Giobbi durante Brunch Electronik Festival 2026 en el escenario Harmonik.

Amémé, productor y DJ nacido en Nigeria y afincado en Estados Unidos, se mueve entre el afro house, los sonidos orgánicos y una electrónica muy orientada a la pista. LP Giobbi, por su parte, aporta una energía mucho más ligada al house, el piano y la tradición de la música de club, con una forma de pinchar especialmente dinámica y divertida. Juntos construyeron un b2b fresco, muy bailable y con bastante espacio para la improvisación. Me lo pase pipa en este set.

Por su parte, Âme es uno de los proyectos fundamentales de Innervisions y una referencia del house y techno melódico, mientras que Trikk se mueve por terrenos más profundos y atmosféricos. Juntos consiguieron una sesión con bastante personalidad, también fresca, bailable, divertida e imprevisible.

Mientras tanto, en Iconik by Yamaha los BPM empezaban a aumentar.

Primero 999999999, el dúo italiano que ha convertido el acid y el hard techno en una de sus señas de identidad; después I Hate Models, uno de los nombres más reconocibles de la vertiente más intensa y emocional del techno actual, capaz de moverse entre techno, trance y sonidos mucho más contundentes; y finalmente SNTS, con una propuesta mucho más oscura e industrial.

Iconik by Yamaha: Escenario de techno donde disfrutamos de Rødhåd y de los ritmos más contundentes del festival.

A ratos me lo pasé muy bien con esos ritmos rapidos y contundentes, pero tengo que admitir que mi gusto personal cuadra mucho más con otros estilos y con BPM un poco más espaciados que me dejan espacio a la improvisación. Puedo disfrutar de una buena dosis de intensidad, pero llega un momento en que mi cuerpo empieza a pedir tomarse un respiro...

Así que, como había 6 escenarios con mas propuestas, fluimos hacia otros ritmos que nos resonaran un poquito más...

El cierre lo pasamos en EuphoriK con Eric Prydz, un artista al que nunca había visto en directo. Prydz se caracteriza por jugar en un terreno mucho más melódico y progresivo y por su capacidad para construir grandes momentos en escenarios masivos. No todo el set me conquistó por igual, pero sí hubo momentos que disfruté muchísimo. Lo vimos desde arriba del auditorio, y con el despliegue de luces y pantallas, fue un cierre de festival realmente precioso.

Una de las lecciones que me llevo del Brunch es que dentro de una programación tan amplia no todo tiene que estar hecho a tu medida. Por que eso es lo que me ha pasado en esta edición. Puedes llegar pensando que un artista no es demasiado tu rollo y acabar descubriendo algo que no esperabas.

EuphoriK by Estrella Damm: Escenario principal del Brunch Electronik Festival 2026 en el gran auditorio del Fòrum, con su espectacular despliegue de luces y pantallas.

El Open Stage: una ventana al talento local

Entre todos esos grandes nombres internacionales, hubo un escenario al que fuimos haciendo escapadas durante el festival: el Open Stage.

Me parece importante mencionarlo porque representa otra de las razones por las que Brunch se diferencia: la apuesta por artistas emergentes y de la escena local.

Este año el Open Stage recibió más de 1.000 candidaturas y finalmente dio espacio a 20 DJs emergentes.

Por allí pudimos ver caras conocidas, como Freeka, Ross y Belu Rodríguez, que se adueñaron del escenario con su magia, y con ese entusiasmo de saber que estas compartiendo cartel con algunos de tus artistas preferidos, rodeadas de amigos pero también de personas que te ven por primera vez, con esa sonrisa en la cara que tienen las personas que están cumpliendo un sueño.

Porque programar a Jeff Mills, Kaytranada, Paul Kalkbrenner o Eric Prydz tiene un valor enorme, pero utilizar un festival de estas dimensiones para poner delante de miles de personas a artistas que están construyendo ahora mismo la escena es jugar en otra liga.

¿Que ocurre cuando no estas bailando?

Sin lugar a dudas, aquí es donde Brunch terminó de conquistarme.

Como decía en mi artículo previo al festival, a estas alturas de mi vida clubber y raver, necesito que lo que ocurre fuera del escenario también sea interesante.

Y vi en Brunch muchísimo de eso.

Había zonas de descanso, restauración con una oferta bastante amplia, merchandising y un market con tiendas de accesorios y ropa vintage, todas de Barcelona. Luego también pequeños espacios más lúdicos, como la Chapa Zone, y un puesto de galletas de la suerte en el que, además de llevarte tu mensaje, podías ganar un abono para la edición del próximo año.

Puede parecer una tontería, pero precisamente esas pequeñas cosas a mi me ayudan a que la experiencia no consista únicamente en desplazarte de escenario en escenario, y que toda la experiencia sea completa

Que haya lugares para pararse.
Que haya cosillas para descubrir.
Que te encuentres con pequeños retos.

Puesta de sol sobre el Parc del Fòrum durante Brunch Electronik Festival 2026.

Cuidar también forma parte del festival

Pero si hubo algo que me interesó especialmente fue comprobar sobre el terreno algunas de las medidas de bienestar de las que había hablado en mi artículo anterior.

Estaba, por supuesto, el Punto Lila, que a estas alturas debería formar parte de cualquier evento de estas características. Pero también había un punto específico de atención para personas divergentes y, sobre todo, un Safe Space que me pareció especialmente cuidado.

Por deformación profesional, me quedé un buen rato hablando con el personal que estaba en la entrada.

No pude acceder al interior, precisamente para proteger la privacidad de las personas que estaban siendo atendidas, y eso me pareció una buena señal.

La persona con la que hablé me explicó cómo funcionaba el espacio, qué tipo de profesionales trabajaban allí y qué servicios se ofrecían. También me contó que desarrolla esta función en algunas conocidas discotecas de Barcelona, algo que me transmitió la sensación de que no estábamos ante un espacio creado simplemente para cumplir con una casilla de un protocolo, ya que había alguien con preparación y experiencia detrás.

También había recursos específicos para personas divergentes y medidas de accesibilidad destinadas a facilitar la experiencia de personas con diferentes limitaciones funcionales.

Un festival que también sabe entretener...

Hay una última cosa que me gustaría destacar.

Brunch sabe entretener.

No todo tiene que ser música, gastronomía o descanso. Encontrarte una Chapa Zone, una tienda de ropa customizada, fruta gratuita, una máquina de galletas de la suerte con premio o diferentes instalaciones repartidas por el recinto hace que tengas pequeños estímulos durante toda la jornada, que hagan que vivas una experiencia mucho mas divertida y estimulante.

Harmonik: Espacio donde vivimos los frescos y divertidos b2b de Amémé b2b LP Giobbi y Âme b2b Trikk.

Me voy con una sorpresa

Si soy sincera, no esperaba que Brunch Electronik me gustara tanto.

No porque tuviera dudas sobre la calidad de su programación, sino porque los grandes festivales no suelen ser mi terreno natural.

Pero quizá ahí estaba precisamente el experimento.

Como melómana, me interesaba la música. Como clubber, me interesaba la experiencia. Y como persona que lleva años observando la escena, me interesaba ver qué había detrás de todo aquello.

Y encontré un festival enorme, sí, pero también bastante cuidado.

Encontré una programación capaz de llevarme de Cassius a Kaytranada, de Rødhåd a Paul Kalkbrenner, de Acid Arab a 999999999, de los b2b de Amémé y LP Giobbi o Âme y Trikk a los artistas emergentes del Open Stage.

Y encontré algo que para mí es especialmente importante: una organización que parece entender que cuidar de miles de personas no consiste únicamente en controlar accesos y vender agua.

Quizá por eso el dato que más me ha llamado la atención al terminar el festival no sea solo la cifra de asistentes, sino ese 80 % de público local.

Porque significa que Brunch no solo consigue atraer a gente a Barcelona.

Consigue que Barcelona vaya a Brunch.

Y después de este fin de semana, entiendo un poco mejor por qué.

Ahora sí: que me perdonen mis adorados formatos pequeños e intimistas, pero creo que este festivalazo se ha ganado un hueco en mi agenda.