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BRUMA: "Para recibir ayudas como en Berlín la actitud debe ser más parecida a como es allí"

Aprovechando que nos llegó al oído el nuevo e interesante remix de Johnston&Johnston para "This Feeling", decidimos que era un momento buenísimo para comentar con el productor y programador cultural madrileño BRUMA —nacido Pedro Portellano— sobre asuntos tan destacados como su reciente álbum debut "Far From Me" en detalle, el candente debate sobre el clubbing como cultura o a qué nuevos formatos nos enfrentamos. Aquí tenéis el resultado, en forma de entrevista.

>1. “Far From Me” es tu álbum debut, estrenado hace unos pocos meses. Música íntima y emocional con alma pop, ambiental y minimalista, que baila entre la acústica y la electrónica. ¿Cómo fue el proceso de grabación de una pieza tan personal?

Pues fue un proceso complejo y bastante largo la verdad, pero a la vez lo recuerdo con mucho cariño. Básicamente el proceso de composición fue de la mano con muchos cambios vitales, el mudarme a Berlín, y todo lo que eso supuso de novedad, comenzar allí el disco, comenzar una relación también… lo de que el disco suena tan personal, como dices, es porque esa es la única manera en la que entiendo el hacer música, como una forma de expresión de sentimientos internos, que no siempre soy capaz de mostrar de otra manera. Y digamos la “forma” del disco es por todas las influencias de la música que me gusta, que suele tener siempre esa característica muy personal e idiosincrásica de quien la compone. Me producen cierto rechazo los músicos que no ponen algo de sí mismos en lo que hacen, y tienden más a aprender las fórmulas musicales más estándar.

Curiosamente el título (“lejos de mí”) contrasta con la reciente situación de confinamiento, que nos ha obligado a pasar más tiempo que nunca “con nosotros mismos”. ¿Qué significado encierra el título? Aunque el proceso ha sido largo, la fase final coincidió con el COVID. ¿Se ha plasmado esta experiencia en la música?

Bueno, eso es algo bastante curioso, ya que no sólo el disco se llama Far From Me, sino que el primer single que saqué se llama… ¡"Come Closer"! Es decir ambos títulos parecen hacer referencia a nuestra situación actual, el de alejarnos y la imposibilidad de estar cerca… pura casualidad, pero sí, parece claramente premonitorio, a lo mejor tengo algún tipo de super poder :) El título en realidad se me ocurrió al final del proceso de composición, cuando entendí que el disco había sido un vehículo para hacer cambios en mi vida, y “alejarme de mi mismo”, o de un “yo” con el que no estaba cómodo ya, de ahí lo de Far From Me. Y no, no se plasmó la pandemia porque el disco ya estaba terminado, pero si se ha plasmado en el proceso de editarlo, ya que tuve muchas dudas sobre si sacarlo en confinamiento -no me parecía necesario un nuevo álbum ahí fuera con todo lo que estaba pasando-, y desgraciadamente también en el hecho de no haber podido hacer la gira que tenía programada para presentarlo.

Las vocales juegan un papel fundamental en el álbum, llamándonos la atención que en “Todo Lo Que Fui” te animas con el castellano. ¿Abres un camino a trabajar en el futuro por esta línea?

Sin duda. Siento que a veces la gente cuando te escucha cantar automáticamente piensa que es algo sencillo o natural para uno. Para mí cantar lo es, pero sinceramente nunca pensé que llegaría a cantar en castellano, ya que, aunque muchas veces esto no se comprenda, el castellano suele funcionar mal a nivel de cadencia musical con estructuras de corte anglosajón. Las inflexiones del idioma son muy importantes para poder expresar una determinada emoción, y no es casualidad que el inglés se haya impuesto como idioma prácticamente universal para cierto tipo de música, tiene que ver con su mayor sencillez y flexibilidad de sus estructuras gramaticales y fonéticas. Con esto no quiero decir que no se pueda hacer pop, rock o electrónica tipo 4x4 en castellano, sino que va a ser más difícil, vas a tener que trabajar más porque tienes menos probabilidades de que algo encaje. En inglés coges casi cualquier palabra sobre una base y funciona, en castellano debes hacer un esfuerzo compositivo mayor.
Si te fijas en la música de Rosalía o el disco anterior de Arca, que tiene muchas canciones en castellano, muchas veces se esfuerzan por dejar espacio al lenguaje, o bien rompiendo el ritmo 4x4, o bien precisamente -en esto es muy bueno Arca- prescindiendo de un ritmo claro, para dejar que la voz fluya, sin chocar con otros elementos.
Dicho esto, me gustó tanto la experiencia de "Todo lo que fui", la sensación de poder expresarme en mi idioma principal, y no tener dudas sobre estructuras o pronunciación, y quitarme esa sensación de “fake”, que aunque sutil es permanente a la hora de cantar en inglés. Sencillamente no es mi cultura, no me eduqué en ese idioma ni vivo a diario en él. Fue bastante liberador, y desde entonces he estado trabajando en investigar lo que decía antes, qué formas del castellano pueden funcionar con determinadas formas rítmicas y armónicas, que palabras son más “amables”… y puedo decir que estoy tan contento con el proceso que mi próximo disco va a ser prácticamente en su totalidad en castellano.

>2. Lanzaste el álbum por el exquisito Forbidden Colours, sello de Aitor Etxebarria que cuida con mimo cada lanzamiento. ¿Cómo fue el desarrollo, desde la grabación al diseño?

No puedo sentirme más afortunado de haberle enseñado a Aitor el disco y de que le gustase tanto como para editarlo. Para mi fue un momento importante, porque en España no hay demasiados sellos en los que yo pudiera encajar, y de entre ellos, mi favorito siempre fue Forbidden. Tras enviarle, ya con el álbum masterizado a Aitor el disco y acordar sacarlo, me puse a trabajar con la diseñadora que me hizo el artwork, Rebeka Arce, quien en realidad había oído ya el disco mucho antes, cuando estaba en fases más iniciales, y había podido ir viendo la evolución, y de nuevo tuve mucha suerte pues ella supo comprender el disco y traducirlo impecablemente a lo visual. De hecho su diseño será la base de las futuras visuales, que estoy trabajando con ella y con el artista Federico Guardabrazo.
Tras tener todo, fijamos con Forbidden la fecha para el lanzamiento, el 7 de mayo, pero en ese momento no sabíamos que el mundo, para ese día, sería ya otro. Igualmente decidimos sacarlo ese día y fue bonito, porque la gente, que estaba confinada, agradeció poder escucharlo y disfrutarlo en momentos tan extraños.

Lo has editado en vinilo, un formato clásico pero cada día más en auge. Lo material frente a lo digital. ¿Nostalgia u oportunidad?

Bueno, el vinilo es algo más que un formato sonoro, es también un formato visual, y funciona como un elemento simbólico, digamos que representa al disco, más que ser el disco en sí mismo, ya que la mayor parte de la gente no lo escucha en vinilo. Yo trabajo en el mundo de la cultura y esta idea del objeto creado a partir de la música que creas me atrae mucho. Y, por supuesto, un vinilo es un vinilo, suena diferente, y a la gente le gusta tenerlo, es una forma de transacción, de agradecimiento por parte del público. Así que digamos que para mi el formato vinilo está más vivo que nunca pero no necesariamente como soporte sonoro -aparte de para el entorno de club, que ahí sí-, sino como elemento simbólico de una obra musical.

>3. Grabado en distintos lugares, principalmente Madrid y Berlín, ¿cómo ha influido cada uno de ellos en tu sonido? ¿Tiene reminiscencias de otros rincones del mundo?

Muchísimo. Tuve la suerte de tener una casa muy acogedora en Berlín, donde instalé mi equipo y pasé muchas horas en soledad buscando el sonido que quería para el disco. El lugar donde vives te influencia en cada actividad cotidiana, y yo reconozco que estaba enamorado de Berlín, y cada día había algo que me llenaba de aquella ciudad, y eso me daba más ideas para explorar musicalmente. Madrid es mi ciudad, y cuando venía y me quedaba unas semanas, me traía mi equipo y aprovechaba para componer, teniendo otras influencias diferentes (lo cercano, lo cotidiano, lo familiar, los amigos…).
Por último, pasé varias temporadas en un pueblo pequeño en Mallorca, y también un mes en Bali, pudiendo componer en ambos sitios, y fueron maravillosas también esas influencias. Si escucho el disco, siempre me viene a la cabeza un determinado lugar en el que encontré un sonido, resolví una estructura que se me resistía… para mi el álbum es literalmente un viaje por todos estos lugares.

Hablando de influencias, Jon Hopkins, Nicolas Jaar, Floating Points, James Blake o Thom Yorke se leen fácilmente entre tus referentes. Si pudieras compartir estudio con solo uno de ellos, ¿quién sería?

Qué pregunta más difícil… me encantaría ver el proceso compositivo de James Blake, pero creo que me gustaría más aún tomarme algo a la salida del estudio con Thom Yorke… ¿he dicho que es una pregunta difícil? :)

>4. Siendo programador cultural vinculado estrechamente con la música electrónica (has trabajado para Conde Duque, Museo Thyssen-Bornemisza, Instituto Cervantes, Veranos de la Villa, Museo Reina Sofía, ARCO, Red Bull Music Academy), ¿cuál es tu opinión sobre el debate actual derivado de la crisis sobre si el clubbing puede ser considerado cultura? ¿Qué vías de acción crees que tiene para recibir la ayuda que necesita?

Tengo la experiencia de haber visto cómo lo hacen en Berlín. Me contaron un día unos amigos de allí que el Ayuntamiento de Berlín daba ayudas a los clubs de la ciudad, digamos que Berghain, por ejemplo, es un espacio subvencionado. Y creo que aquí está la clave de lo que se podría intentar hacer en España (muy difícil, pero no imposible): el Ayuntamiento de Berlín subvenciona a los clubs porque los entiende como un foco de atracción turística. No los pone ni por encima ni por debajo de ir a visitar el Muro de Berlín o el Check Point Charlie. Atrae gente, que viene de muchos lugares del mundo atraídos por la cultura de club de la ciudad, y por tanto, es algo que hay que cuidar, y ayudar cuando sea necesario.
Creo que si se pudiera unir la idea de club con la de turismo, es decir, que la oferta de clubs -igual que la gastronómica, de vinos o de museos y galerías- es algo positivo, y que hará que un determinado tipo de personas quieran venir a la ciudad, entonces se superarán prejuicios y podrá darse el caso de que haya ayudas.
Eso sí, aquí tengo que hacer una crítica a la ciudad de Madrid: para que esto ocurra los clubs deben tener cierto nivel de programación, y la actitud de la gente que sale de fiesta debe ser más parecida a como es en Berlín: más respetuosa en términos generales. Hay que entender que salir de fiesta puede molestar a vecinos, y que no todo vale por el hecho de que tú tengas ganas de pasarlo bien. Creo que para que te tomen en serio en la vida, tienes que ser serio, y a veces -ahora estoy más desconectado del mundo clubs, pero si lo estuve- la gente va demasiado desfasada, sin entender límites básicos de convivencia.

Y mirando hacia el futuro a medio plazo, ¿qué alternativas al clubbing de pista más convencional crees que se impondrán? ¿Qué éxito crees que tendrán nuevos formatos más híbridos o digitales (como tu concierto en streaming para Conde Duque)?

Esta es la pregunta del millón. Creo que dentro de unos años, cuando los nuevos formatos se hayan descubierto y establecido, nos parecerá todo muy natural, pero precisamente estamos en la fase de ceguera, en la que no podemos ver cómo va a poder funcionar la industria del entretenimiento y la cultura “presencial” en el futuro. Si tengo claro una cosa: transformar un formato que tiene siglos de historia (la idea de juntarse con otras personas a ver un concierto y tomar algo) sencillamente a lo digital (poner una cámara en casa del músico y que la gente le vea, solo, desde sus casa) no va a funcionar. O solo funcionaría para determinados casos.
Hay que buscar formas, mientras dure la pandemia, de que la idea de socialización y diversión puedan tener lugar, porque si no, se perderán parte de la esencia de lo que es la música: un vehículo de unión y comunicación entre personas. Pero es muy difícil saber cómo. Solo me vienen a la cabeza imágenes distópicas como la de un concierto multitudinario que se hizo hace poco en Wuhan , el foco inicial de la pandemia: aparte de pagar la entrada, tenías que mostrar tu prueba PCR hecha ese mismo día. Si no, te quedabas fuera. En España eso ahora es muy difícil, pero si la tecnología avanza y es más fácil y barato hacerse una prueba -si pudieras hacértela de alguna manera en casa-, quizá es un comienzo para poder volver a formatos anteriores. Pero esto lo digo con muchas reservas, me parece un mundo horrible aquel en el que tengamos que funcionar así… así que sigamos pensando soluciones entre todos :)

>5. Además de tu labor como productor y programador, sabemos que estás trabajando mucho en tu faceta de música para campañas audiovisuales (como recientemente para Santander) a través de tu alias Bruma FX. ¿Qué puedes contarnos de éste y otros nuevos proyectos?

Sí, estoy muy contento con Bruma FX. Desde siempre he hecho algunos proyectos pequeños para amigos o algunas marcas, pero no lo veía entonces como una posibilidad de ampliar mi espectro laboral. Pero al llegar la pandemia, cancelar mi gira y ver que el futuro no es muy halagüeño en cuanto a directos, pues decidí recopilar todos los trabajos que había hecho, buscar un nombre (Bruma FX, me gusta que esté conectado con mi proyecto principal), hacer una web y comenzar a buscar clientes. Estoy teniendo suerte porque el mundo audiovisual no está sufriendo tanto como otros, y hay trabajo. Acabo de terminar un proyecto para el estudio neoyorkino &Walsh, y ya estoy empezando otro con un estudio de motion graphics en Madrid. Es algo que cada vez disfruto más, y la verdad es que también es agradable que te paguen por hacer música… :)

Web: www.brumamusic.com
Spotify: Bruma
Instagram: @bruma__music
Facebook: /brumaaaaaa

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Arquitecto y comunicador, más madrileño que el oso y el madroño. Obseso de la buena música en general y de la electrónica en particular, de toda. Beatsoupero desde pequeñito. CEO.
Madrid